AgIoTView

Este proyecto pretende incorporar tecnología para el monitoreo de variables físicas de interés en campos y cultivos. El objetivo es  la determinación de variables tales como humedad de suelo, humedad relativa, velocidad y dirección de viento, precipitaciones, nitrógeno en suelo y otras que resulten de interés para el agro.

La determinación de variables físicas en diferentes puntos del terreno es una necesidad creciente, ya que permite mejorar la toma de decisiones y una optimización del proceso productivo. Este proyecto pretende complementar la forma en la que actualmente se obtiene esta información, cubriendo así la brecha existente en la determinación de variables físicas in-situ, en toda la extensión del campo. Se ofrecerá la tecnología como un servicio, brindando un equipamiento desarrollado específicamente para el monitoreo de cultivos que permite obtener las variables mencionadas de forma distribuida.

Los dispositivos desarrollados son varillas de aproximadamente dos metros de largo, que se ubican en el suelo y quedan en puntos fijos donde toman las mediciones y transmiten la información a un concentrador que las envía a internet. Para enviar la información a internet, y dadas las características de los campos en Argentina, se dispone de un modem satelital que sirve de puente para la transmisión de los datos a la nube.

Actualmente existen empresas que brindan servicios de monitoreo mediante imágenes satelitales y datos de superficie como estaciones meteorológicas y cosechadoras, pero los mismos presentan falta de continuidad temporal en los datos ya que la información disponible no permite realizar mediciones en todo momento.

 

Ventaja competitiva

La diferencia fundamental está en el concepto que se tiene actualmente de medir las condiciones del estado de un campo. No existen productos que realicen mediciones de terreno in-situ en diferentes puntos como plantea este proyecto.

Actualmente se utilizan estaciones meteorológicas que dan información del estado del campo de forma muy puntual, no siendo representativo este dato. Las mediciones satelitales brindan información ajustada mediante modelos, que permiten tener una idea de lo que ocurre, pero tienen grandes inconvenientes de cobertura y no se dispone de un continuo de datos. Además estos modelos de ajuste no suelen comportarse bien cuando se quiere extrapolar la información.

La característica principal que distingue este producto es que ofrece información valiosa que actualmente no es entregada por ninguna otra opción comercial. La información de humedad de suelo por ejemplo es un opcional en las estaciones meteorológicas actuales y debe pagarse por separado. Este producto, en cambio, lo ofrece como algo incorporado por defecto. Esto último sumado a que se tomaran mediciones en muchos puntos permite una información muy valiosa para el productor que no es entregada por ningún producto o servicio actual.

Estudio del mercado

Para determinar el impacto que puede generar una tecnología como la propuesta en este plan de negocios se realizara una breve descripción del mercado agrícola y su evolución en el tiempo.
Se realizará un breve análisis de lo que ocurre en Argentina, para luego ver el potencial de esta tecnología a escala global.

Area sembrada en Argentina

En Argentina, en los últimos años, se ha estado sembrando aproximadamente 35 millones de hectáreas según datos oficiales de INDEC.
El crecimiento en el área sembrada, cosechada, y los rendimientos unitarios en la producción de granos en Argentina, es permanente desde mediados del siglo anterior.
Con algo más de 30 millones de hectáreas ocupadas la producción conjunta de cereales y oleaginosas en la actualidad, supera el umbral de los 90 millones de toneladas. En la canasta productiva actual, sigue primando las semillas oleaginosas, liderada por la soja, quienes aportan en conjunto el 64% del área sembrada total, y el 54% de la producción del complejo granario Argentino.
Si nos limitamos al mercado de la soja, por ser uno de los más importantes en nuestro país, se puede decir que desde que se introdujo en Argentina alrededor del año 1970comenzó a cobrar una importancia fundamental. En 1980 se producían unas 4 millones de toneladas por año y este valor se duplicó cerca de 1990. Luego con la incorporación de nuevas tecnologías como las semillas transgénicas (1996) y el glifosato junto con la siembra directa sucede una expansión, llegando a unas 30 millones de toneladas para el año 2002.
En el año 2013 se alcanzó un record de producción de soja de casi 50 millones de toneladas con 18840 millones de dólares en exportaciones, que se mantiene aproximadamente constante en 2014 con 19079 millones de dólares y 2015 con 17759 millones de dólares. En lo que es la evolución del mercado de este cultivo tan importante, que curiosamente no es consumido por los Argentinos prácticamente, puede decirse que el hito tecnológico que dio un salto en la producción fue la introducción de la tecnología del glifosato y las semillas transgénicas, por lo que puede concluirse que la incorporación de nuevas tecnologías resulta fundamental para la mejora de la producción.
El análisis anterior es extensible a nivel MERCOSUR y a escala global dado que las semillas transgénicas y el glifosato fueron adoptados de forma masiva. No obstante nuevas tendencias están haciendo uso eficiente de sistemas de riego y productos considerados ecológicos que no afecten el medio ambiente, y es en este sentido que este proyecto pretende generar un aporte fundamental.

Crecimiento de la poblacion mundial y demanda de nuevas tecnologías para el agro.

Las necesidades actuales en la producción de alimento a escala global están motivando a la aplicación de técnicas de agricultura de precisión innovadores. Es por esto, que las nuevas tecnologías pueden significar un salto sustancial en los rendimientos de producción agrícola.

Las proyecciones muestran que para alimentar una población mundial de 9 100 millones de personas en 2050 sería necesario aumentar la producción de alimentos en un 70 % entre 2018 y 2050. La producción en los países en desarrollo casi tendría que duplicarse.  Por lo que sería necesario duplicar el rendimiento actual por hectárea para poder cubrir esta necesidad sin aumentar el área de cultivo. Esto solo podría lograrse con la incorporación de nuevas técnicas de agricultura de precisión.

Ello implica un aumento importante en la producción de varios productos básicos fundamentales. La producción anual de cereales, por ejemplo, tendría que incrementarse en casi mil millones de toneladas, y la producción de carne en más de 200 millones de toneladas, hasta alcanzar un total de 470 millones de toneladas en 2050 —el 72 % de ellas en los países en desarrollo, frente al 58 % en la actualidad—. Alimentar de forma adecuada a la población mundial también significaría producir el tipo de alimentos que faltan para garantizar la seguridad nutricional.

Se prevé que el 90 % del crecimiento en la producción agrícola a nivel mundial (80 % en los países en desarrollo) se deba a rendimientos más altos y a la intensificación de cultivos, y el resto a la ampliación de la superficie de las tierras. La superficie de tierras cultivables se incrementaría en un unos 70 millones de hectáreas (menos del 5 %), quedando contrarrestado el aumento en los países en desarrollo, de alrededor de 120 millones de hectáreas (12 %) por una reducción de unos 50 millones de hectáreas (8 %) en los países desarrollados. La mayor parte de este aumento de superficie en los países en desarrollo tendría lugar en el África subsahariana y América Latina. La superficie de las tierras dotadas con infraestructura de riego aumentaría en unos 32 millones de hectáreas (11 %), mientras que la de las tierras de regadío cosechadas se incrementaría en un 17 %. Todo este incremento se produciría en países en desarrollo. Debido a la lenta mejora de la eficacia en el uso del agua y a la disminución de la superficie sembrada con arroz (que es relativamente intensiva en cuanto al uso del agua), las extracciones de agua para el regadío crecerían a un ritmo más lento, pero aún así aumentarían en casi un 11 % (unos 286 kilómetros cúbicos) en 2050. La presión ejercida sobre los recursos hídricos renovables por el riego seguiría siendo elevada y podría aumentar incluso ligeramente en varios países del Cercano Oriente, África del Norte y el Asia meridional. El rendimiento de los cultivos seguiría creciendo, pero a un ritmo más lento que en el pasado. Este proceso de desaceleración del crecimiento ya lleva en marcha algún tiempo. En promedio, la tasa de crecimiento del rendimiento anual de los cultivos durante el período de la proyección sería aproximadamente la mitad (0,8 %) de su tasa de crecimiento histórico (1,7 %; 0,9 y 2,1 % para los países en desarrollo). La tasa de crecimiento del rendimiento de los cultivos de cereales se desaceleraría, situándose en el 0,7 % anual (0,8 % en los países en desarrollo), y el rendimiento medio de los cultivos de cereales podría alcanzar las 4,3 toneladas/ ha para 2050, aumentando así respecto a las 3,2 toneladas/ha actuales.

El analisis anterior permite estimar un mercado muy importante para las nuevas tecnologías, que permitan incrementar el rendimiento por hectaria y optmizar el uso de recursos. Se estima que tecnologías como AgIoTView puedan significar un salto productivo que permita cubrir las demandas de alimento analizadas.

Cultivos específicos

En el caso de cultivos específicos, como por ejemplo el arandono, el kiwi la frutilla, la uva y otros que requieran de cuidados intensivos para su cultivo, pueden ser significativamente beneficados con este tipo de tecnologías.

Si nos centramos en el caso del Arándano, un cultivo altamente tecnificado en Argentina y de alto valor agregado, esta tecnología permitiría un control de temperatura para evitar que las heladas sequen los frutos.

Un indicador de calidad del arándano son las temperaturas por debajo de los 7Cº. El indicador de la temperatura marca en cierta forma la calidad de la fruta dado que temperaturas menores pueden generar estrés a la planta y esto conlleva a una pérdida de calidad.

Actualmente la zona de Concordia, es una región productora y exportadora de arándanos en Argentina. Los campos de arándano rondan las 60 o 70 hectáreas, y se encuentran altamente tecnificados, siendo un escenario muy interesante en el que AgIoTView puede ser utilizado.

Actualmente en estos campos se mide la temperatura y humedad manualmente por una persona que generalmente se translada en moto y mide en las depresiones del campo. Si se produce congelamiento ocurre en estas zonas y se debe medir por sector, lo que se puede realizar rápidamente con AgIoTView, ya que se pueden instalar equipos en las depresiones para monitorear y generar alarmas.

&

Ventajas Competitivas

  • Monitoreo in-situ de variables físicas en campo
  • No se necesita de una persona para medir, el sistema es automático y autónomo.
  • Brinda continuidad del dato ya que mide todos los días sin depender de nadie
  • Costo menor (12 equipos por el precio de una estación meteorológica estándar)
  • Permite recibir alertas online
  • El equipo es reutilizable
  • Se adapta a las necesidades del cliente
  • Fácil de instalar
  • Además disponemos de opciones de configuración del equipo, por ejemplo es posible que el dispositivo tenga modem wifi, GSM, satelital o sistemas híbridos.
  • Permite manejar sistemas de riego, para brindar un control inteligente de los mismos.

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