Preguntas frecuentes

Todo lo que nos preguntan antes de empezar

Precios, plazos, tecnologías, qué pasa con tus datos y qué pasa después de la entrega. Están respondidas de frente, incluso las incómodas.

Si tu duda no está acá, contanos qué te traba y te la contestamos sin vueltas.

Inversión y contratación

Depende del alcance, pero siempre lo sabés antes de arrancar. En la primera charla entendemos tu problema y te pasamos una propuesta con inversión, fases y entregables claros. Sin sorpresas a mitad de camino.

Mucho menos de lo que era hace unos años, y ese es el cambio más importante que pasó en el sector. Un desarrollo a medida antes arrancaba en 40 o 50 mil dólares. Hoy el piso está en el orden de los 4 o 5 mil. No es que bajamos el precio para vender más: cambió lo que cuesta construir software, porque usamos IA en nuestro propio proceso de desarrollo.

En la práctica eso significa que una automatización, un agente o el primer módulo de un sistema están al alcance de una PyME que hace tres años no podía ni sentarse a la mesa. Y es el mejor primer paso: se paga con las horas que ahorra y te deja ver cómo trabajamos antes de un proyecto más grande.

Trabajamos con tres modelos y elegimos el que le sirve más al proyecto. Precio cerrado por fases, cuando el alcance está definido. Equipo dedicado, cuando el proyecto evoluciona mes a mes y necesitás capacidad sostenida. Y fee mensual, para el mantenimiento, la evolución y la operación de los agentes una vez que el sistema está en producción. En la propuesta te decimos cuál recomendamos y por qué.

No. Es media hora, sin costo y sin PowerPoint. Nos contás qué te traba y salís con un diagnóstico y un próximo paso concreto, sin ninguna obligación de seguir.

En proyectos chicos no se cobra: la charla, el diagnóstico y el relevamiento inicial van por nuestra cuenta. En proyectos grandes, donde hay que relevar procesos de varias áreas, entrevistar gente y prototipar, el discovery es trabajo real del equipo y se considera dentro de la propuesta. En cualquier caso lo sabés de entrada: nunca aparece después.

Es lo que más recomendamos. Empezamos por el proceso que más duele, lo ponemos en producción y a partir de ahí el sistema crece por fases. Así ves resultados rápido y la inversión se distribuye en el tiempo en lugar de concentrarse en un proyecto enorme que tarda un año en dar señales de vida.

Los valores se expresan en dólares. En proyectos estándar, 50% al inicio y 50% contra la entrega final. En proyectos largos, de seis meses o más, los pagos se atan a hitos del cronograma, así cada pago tiene un entregable concreto asociado y no se paga contra una promesa.

En los servicios mensuales, los valores se ajustan cada tres meses. Todas las condiciones quedan escritas en la propuesta antes de arrancar.

Soporte, mantenimiento evolutivo y la operación de los agentes de IA que siguen aprendiendo de tu negocio. El software no se termina el día del go-live: cambian tus procesos, cambia ARCA, cambian las APIs con las que te integrás. El fee mensual es lo que mantiene el sistema vivo y acompañado, y se define según lo que cada sistema necesita.

Cómo trabajamos

En cuatro pasos. Primero nos contás tu problema por el formulario o por teléfono. Después hacemos el discovery: entendemos tu proceso y definimos juntos el alcance. Con eso armamos la propuesta con solución, fases e inversión. Y si avanzamos, empezamos a construir con entregas visibles desde las primeras semanas.

Las primeras entregas de valor las ves cerca de los 15 días. Trabajamos en sprints con avances visibles todas las semanas, no con un único entregable gigante al final. Eso te permite corregir el rumbo temprano, cuando corregir todavía es barato.

Depende del tamaño. Un primer módulo que reemplaza una planilla suele estar en producción en 4 a 6 semanas, y un agente de IA que resuelve una tarea concreta en alrededor de dos. Un sistema de gestión completo se mide en meses y se entrega por fases, con la primera versión útil funcionando mucho antes del final. En la propuesta vas a ver el cronograma etapa por etapa.

Tres cosas. Una persona de tu equipo que conozca el proceso de verdad y pueda contestar dudas. Capacidad de decidir sin que cada definición espere tres semanas. Y acceso a la información y a los sistemas que hay que integrar.

No hace falta que sepas de tecnología. Hace falta que alguien sepa cómo trabaja la empresa.

Con personas del equipo que conocen tu proyecto por dentro. No hay soporte tercerizado del otro lado del mundo ni un sistema de tickets donde tu consulta entra en una cola anónima. Tenés un interlocutor real.

Es normal y está previsto. Por eso trabajamos en sprints: lo que ves cada semana te permite ajustar. Los cambios chicos entran en el flujo de trabajo; si un cambio modifica el alcance de forma significativa, lo conversamos, lo estimamos y decidís vos si entra ahora o en una fase siguiente.

Sí, y es el mejor momento para hacerlo. La mayoría de los clientes llega con un dolor, no con una especificación técnica. Traducir ese dolor en una solución concreta es exactamente lo que hacemos en el discovery.

Las dos. La operación diaria del proyecto es remota, con reuniones periódicas y avances visibles. Cuando el proyecto lo requiere —relevamientos en planta, capacitaciones, arranques críticos— vamos presencialmente.

Software a medida

Porque con un enlatado tu empresa se adapta al software, y eso cuesta caro en procesos torcidos y funciones que nunca vas a usar. Con software a medida el sistema se adapta a cómo trabajás.

Dicho eso, no siempre conviene: si tu proceso es totalmente estándar y hay un producto de mercado que lo resuelve bien, te lo vamos a decir. Preferimos perder un proyecto antes que venderte algo que no necesitás.

Cuando el proceso es 100% estándar y existe un producto probado que lo cubre —contabilidad básica o facturación simple, por ejemplo—, cuando la urgencia es de días y no de semanas, o cuando la empresa todavía no tiene definido el proceso que quiere sistematizar. En ese último caso lo primero es ordenar el proceso, no automatizar el desorden.

Nos adaptamos a la tuya. Hoy, con IA aplicada al desarrollo, el stack dejó de ser una limitación: si tu empresa ya trabaja con una tecnología determinada, construimos sobre esa y no te sumamos una más al parque para mantener.

Cuando la elección es libre, usamos tecnologías web modernas, estándar de la industria y con comunidad grande detrás. Es un criterio deliberado: elegimos herramientas que dentro de cinco años cualquier equipo pueda seguir manteniendo, no la tecnología de moda del año.

Sí, todo: los datos, la información, la solución desarrollada y el código fuente. Si lo pedís, te lo entregamos. Queda escrito en el contrato antes de arrancar, sin letra chica y sin costo de rescate. Nos parece que un cliente tiene que quedarse porque el servicio le sirve, no porque irse sea imposible.

Sí, y es parte del proyecto desde el día uno. Nos conectamos con ARCA (ex AFIP) para facturación electrónica, con Mercado Pago y otras pasarelas, con tu ERP, tu PMS o el software de gestión que ya tengas. La idea no es que reemplaces todo, sino que deje de haber islas de información.

Claro. Excel es una herramienta buenísima para analizar, simular y hacer cuentas puntuales. El problema aparece cuando la planilla se convierte en el sistema de gestión de la empresa: ahí empiezan las versiones paralelas, los datos que no cuadran y la dependencia de la única persona que entiende cómo funciona el archivo. Lo que reemplazamos es esa planilla, no el Excel.

Es lo más común y lo tenemos en cuenta desde el diseño. Involucramos a quienes usan el sistema todos los días durante el desarrollo, hacemos capacitación al momento del go-live y acompañamos las primeras semanas. Un sistema que la gente no usa es un proyecto fallido, por más bien construido que esté.

Sí. Prototipamos la solución antes de escribir una línea de código, así la ves y la corregís cuando cambiar todavía no cuesta nada. En sistemas internos el diseño no es decoración: si la pantalla de carga es confusa, tu equipo va a volver a la planilla.

Si sos PyME

Sí, y es el caso más común entre nuestros clientes PyME. No necesitás un área de sistemas: necesitás alguien que conozca cómo trabaja la empresa. De la parte técnica —desarrollo, servidores, seguridad, mantenimiento— nos ocupamos nosotros.

Para nada hace falta. Vos nos contás qué te traba y nosotros hablamos en tu idioma, no en el nuestro. Si en una reunión escuchás una sigla que no entendés, es un problema nuestro de comunicación, no tuyo.

Es una pregunta más que justa y no tenemos una respuesta mágica: tenemos una forma de trabajar pensada exactamente para eso. Entregas de valor visibles a los 15 días y todas las semanas, para que no descubras a los seis meses que el proyecto no iba a ningún lado.

Y un equipo de más de 40 personas con 18 años de historia, así que el proyecto no depende de que una persona no se enferme ni cambie de trabajo.

Porque no estás comparando lo mismo. Una persona sola puede construir algo que funcione, y muchas veces lo hace muy bien. El problema aparece después: cuando esa persona se va, cambia de trabajo o simplemente no está disponible el día que el sistema falla, la empresa queda con un sistema que nadie más entiende.

No es una crítica al freelance: es una diferencia de riesgo. Con nosotros hay documentación, procesos certificados y un equipo detrás. Vale la pena comparar precio y también qué pasa el día que algo se rompe.

Sí, y llega bastante seguido. Esas herramientas son excelentes para validar una idea rápido, y si la usaste hiciste lo correcto: probaste antes de invertir. El techo aparece después, cuando entran más usuarios, hacen falta integraciones reales o permisos serios.

Lo que hacemos es tomar lo que ya validaste —que es información valiosa, porque sabés qué necesita el negocio— y construirlo sobre una base que aguante crecer.

Menos del que imaginás, pero no cero. Lo más intenso es el discovery inicial, donde necesitamos entender tu proceso a fondo. Después, reuniones cortas de seguimiento y revisar los avances que te vamos mostrando. Si alguien te dice que no vas a tener que participar en nada, desconfiá: sin tu conocimiento del negocio no hay buen sistema.

Justamente por eso hacemos software a medida. Ese «nosotros trabajamos distinto» que en un enlatado es un problema, acá es el punto de partida: el sistema se diseña sobre tu forma de trabajar. Y si en el camino detectamos un proceso que conviene ordenar antes de sistematizar, te lo decimos.

Sí. Trabajamos tanto con PyMEs como con grandes empresas. Nos adaptamos a tu escala: hay soluciones accesibles para empezar y crecer de a poco.

Contarnos qué te traba, por el formulario de la web o por WhatsApp. Respondemos en menos de 24 horas hábiles y coordinamos media hora sin costo. De esa charla salís con un diagnóstico claro y un próximo paso concreto, avancemos o no.

Migración de sistemas viejos

Sí, y lo hicimos muchas veces. Migramos desarrollos en Access, Visual Basic o propietarios de una, dos o tres décadas a plataformas web modernas. Migramos por fases, sin frenar la operación, y con todo tu historial viajando intacto a la plataforma nueva.

No. La migración de datos es una etapa en sí misma: trasladamos todo el historial y validamos cada dato antes del corte definitivo. Además mantenemos el sistema viejo disponible durante la convivencia, hasta que estés seguro de que la plataforma nueva está bien.

No. Justamente por eso migramos por fases y priorizamos lo crítico: la empresa sigue funcionando durante todo el proceso. Hay un período de convivencia controlada entre el sistema viejo y el nuevo antes de apagar el anterior.

Es la situación más habitual y no es un impedimento. Empezamos auditando el sistema actual: analizamos sus datos, sus reglas de negocio y qué hace realmente, y lo cruzamos con lo que el equipo sabe de la operación. De ahí sale el mapa de la migración.

Depende de cuánto de la lógica actual sigue siendo válida. Si el sistema refleja bien cómo trabaja la empresa y el problema es la tecnología, migrar es más rápido y más barato. Si además el proceso cambió y el sistema quedó viejo por dentro, conviene rediseñar. Eso se define en la auditoría inicial, no antes.

Hay tres señales bastante claras: nadie quiere tocarlo por miedo a romper algo, cada arreglo tarda más que el anterior, y depende de una sola persona o de una versión de Windows que ya no se actualiza. Si te pasan dos de las tres, el problema ya no es técnico: es operativo.

Agentes de IA e IA aplicada

Un chatbot responde con un guion armado de antemano. Un agente de IA está conectado a tus sistemas y actúa: consulta el stock real, agenda un turno, carga un pedido en el ERP, arma un reporte. La diferencia práctica es que el chatbot te dice «un asesor se comunicará con usted» y el agente resuelve la consulta.

Cuatro frentes, principalmente. Atención al cliente: responde por WhatsApp y web al instante y deriva a una persona solo cuando hace falta. Back-office: ordena stock, carga pedidos, arma reportes y actualiza sistemas sin intervención manual.

Comercial: califica leads, agenda reuniones y hace el primer contacto. Y datos: consultás tu información en lenguaje natural y obtenés reportes que antes tardaban días.

Sí, es uno de los canales más pedidos. Integramos el agente con WhatsApp Business, con el chat de tu web y con los canales que uses. En el caso de Sibila, por ejemplo, el agente lee los mensajes de confirmación de entrega, extrae los datos y actualiza el ERP solo.

Un detalle que preferimos decir antes y no después: la cuenta de WhatsApp Business API se contrata a nombre de tu empresa y Meta cobra por conversación. Ese costo es tuyo y va directo, no pasa por nosotros ni lleva ningún recargo.

Es la preocupación correcta y la resolvemos por diseño. El agente no responde de memoria: responde consultando tu información real —tus documentos, tu base de datos, tus sistemas—, con reglas de negocio definidas por vos sobre qué puede y qué no puede contestar. Cuando la consulta sale de ese perímetro, deriva a una persona en lugar de improvisar.

Además hay una persona monitoreando: revisamos las conversaciones, medimos y ajustamos mes a mes.

Tus datos son tuyos y no se usan para entrenar modelos. Trabajamos sobre proveedores de nivel empresarial —hoy principalmente Anthropic, con Claude— cuyos acuerdos comerciales contemplan explícitamente que la información de los clientes no alimenta el entrenamiento de los modelos.

Además definimos junto a vos a qué información puede acceder el agente y cuál queda fuera de su alcance. Todo corre en infraestructura cloud; si tu empresa tiene políticas propias sobre dónde viven los datos, lo trabajamos en el discovery para diseñar la solución dentro de esas reglas.

Tenemos plataforma propia y somos model-agnostic: trabajamos sobre los mejores modelos disponibles —Claude, entre otros— y elegimos el que mejor rinde para cada caso. Eso significa que no quedás atado a un solo proveedor y que si mañana aparece un modelo mejor, tu agente puede aprovecharlo sin rehacer todo.

No, le saca de encima el trabajo que nadie quiere hacer. Copiar datos de un mail a un sistema, responder por décima vez la misma consulta, armar el mismo reporte todos los lunes. Eso lo hace el agente; tu equipo pasa a ocuparse de lo que requiere criterio, y que además es lo que la gente prefiere hacer.

Alrededor de dos semanas para un agente que resuelve una tarea concreta. El proceso tiene cuatro pasos: entendemos qué tarea te come horas, lo entrenamos con tu información y tu tono, lo conectamos a tus canales y sistemas, y lo operamos. A partir de ahí sigue mejorando mes a mes con el uso real.

Nosotros. No te entregamos un bot y desaparecemos: lo monitoreamos, medimos qué resuelve y qué no, y lo mejoramos mes a mes. Un agente sin mantenimiento se degrada, porque tu negocio cambia y sus respuestas quedan viejas.

Por una tarea concreta que te esté comiendo horas, no por la tecnología. La pregunta correcta no es «dónde meto IA» sino «qué proceso repetitivo hace hoy una persona que podría estar haciendo otra cosa». Esa respuesta ya la tenés, aunque no lo parezca.

En media hora sin costo lo identificamos juntos y te decimos si hay retorno real o si no lo hay.

Muchas veces sirve más. En una empresa chica una sola persona hace tres tareas distintas, así que liberarle cinco horas por semana se nota al día siguiente. Además un agente que resuelve una tarea puntual es una de las inversiones más accesibles con las que se puede arrancar.

Automatización e integraciones

Todo lo repetitivo y con reglas claras: cargas manuales, copiar y pegar información entre sistemas, conciliaciones, mails que se mandan siempre iguales, notificaciones, recordatorios y reportes que alguien arma a mano todos los meses. Si lo hacés siempre del mismo modo, probablemente se pueda automatizar.

No. Nos integramos por encima de lo que ya tenés, sin migraciones ni riesgos. Es lo que hace que la automatización sea el punto de entrada más rápido: no tocás tu operación, le sumás una capa que hace el trabajo repetitivo.

Sí. Facturación electrónica y consulta de padrones de ARCA (ex AFIP) integradas directo a tu sistema, y conciliación automática de Mercado Pago y otras pasarelas con tus ventas. También conectamos con ERPs, PMS y APIs de terceros, o construimos una API a medida para exponer la información de tus sistemas.

Usamos N8N para orquestar flujos entre sistemas y desarrollo a medida cuando el proceso necesita lógica propia. La herramienta se elige según el caso: lo importante no es con qué está hecho, sino que el flujo sea confiable y que alguien lo esté monitoreando.

Empezamos por el proceso que más tiempo consume, así el retorno se ve rápido. Antes de arrancar estimamos las horas que se ahorran por mes y después las medimos de verdad, con datos del flujo funcionando. Si la cuenta no cierra, te lo decimos antes de que inviertas.

Monitoreamos que todo fluya y actuamos ante cualquier corte. Las APIs de terceros cambian sin avisar y ese mantenimiento es parte del servicio: una integración abandonada deja de funcionar tarde o temprano.

Apps móviles

Las dos, y elegimos según el caso. Nativa cuando la app necesita sacar todo el provecho del dispositivo o llegar a las tiendas. PWA cuando conviene que funcione en cualquier dispositivo sin instalar nada. La decisión la tomamos por tu caso, no por la tecnología de moda.

Dos grandes usos. De cara a tus clientes: afiliados, socios o compradores que necesitan resolver algo desde el celular. Y de cara adentro: tu equipo en la calle haciendo relevamientos, entregas o visitas, con notificaciones push y trabajo sin conexión cuando la señal falla.

Sí. Probamos en dispositivos reales, publicamos en App Store y Google Play y acompañamos con soporte y nuevas versiones. iOS y Android cambian sus reglas seguido: mantener la app al día es parte del trabajo.

Sí, es lo habitual. La app suele ser la cara visible de un sistema que ya existe: se conecta por API con tu gestión, tu ERP o el sistema que hayamos construido, para que la información sea la misma en todos lados.

Staffing y grandes empresas

Sumamos profesionales nuestros a tu equipo cuando estás desbordado y contratar lleva meses. Trabajan con tus herramientas, tus rituales y tu proceso, como un integrante más, pero el contrato, el seguimiento y las cargas las administramos nosotros.

Desarrolladores full-stack, front o back; líderes y especialistas en IA que llevan iniciativas de la idea a producción; y QA y testing. Full-time o part-time, según lo que necesite el proyecto.

Trabajamos con la dedicación y el plazo que necesite tu proyecto. Lo definimos al principio junto con el perfil, para que sepas exactamente qué estás contratando y por cuánto tiempo.

Vos. Nosotros nos ocupamos de la selección, el contrato, el seguimiento y el respaldo; la dirección técnica del día a día la tenés vos. Detrás de cada persona hay un equipo de más de 40 profesionales, así que si aparece un tema que excede su perfil, tiene con quién consultarlo.

Entrando como refuerzo, no como reemplazo. Nuestros squads se integran a tu stack y a tus procesos, con entregas visibles cada sprint y un interlocutor real de nuestro lado. El objetivo es que tu backlog avance, no que tu equipo pierda control sobre lo suyo.

Sí, y lo hacemos. Desarrollamos desde cero el sistema por donde pasan todos los siniestros laborales de una ART, con más de 500 usuarios por día, y mantenemos el homebanking de una mutual donde los asociados gestionan dinero. Cuando un sistema no puede fallar, el estándar de calidad y de soporte es otro y lo tenemos incorporado.

Después de la entrega

No desaparecemos. Ofrecemos soporte, evolución continua y agentes de IA que siguen aprendiendo de tu negocio. Nuestra idea del trabajo no termina en el go-live: ahí es donde el sistema recién empieza a mostrar qué le falta.

Sí: 90 días de garantía desde el go-live. Todo error atribuible al desarrollo se corrige sin cargo dentro de ese plazo. Distinto es una funcionalidad nueva o un cambio de alcance, que se estiman aparte; la diferencia entre una cosa y la otra queda escrita desde la propuesta, para que no sea una discusión después.

El soporte cubre la atención de incidentes, el mantenimiento correctivo y las mejoras evolutivas, con cobertura de 9 a 17 en días hábiles. Los tiempos de respuesta se acuerdan según la criticidad de cada sistema: no es lo mismo un reporte interno que una plataforma por la que pasa la operación diaria.

No, y trabajamos para que no sea así. El código es tuyo y te lo entregamos si lo pedís. Documentamos el sistema y usamos tecnologías estándar, no propietarias, para que cualquier equipo competente pueda tomarlo. Queremos que sigas con nosotros porque el servicio te sirve, no porque irte sea imposible.

En la nube: trabajamos sobre AWS, Azure y DigitalOcean según lo que pida el proyecto. Podemos entregarlo llave en mano, con la infraestructura administrada por nosotros, o desplegarlo directamente en la infraestructura de tu empresa si ya tenés la tuya y políticas propias que cumplir.

Seguridad, datos y confidencialidad

Sí, sin problema, y antes de que nos cuentes nada sensible si así lo preferís. Trabajamos con aseguradoras, ART y mutuales: la confidencialidad no es un trámite para nosotros, es una condición del negocio.

Con prácticas concretas, no con declaraciones: revisión de código, gestión de accesos por roles, ambientes separados de desarrollo, testing y producción, backups automáticos, cifrado en tránsito y pruebas de penetración cuando el sistema lo amerita.

Además nuestros procesos están certificados bajo ISO 9001:2015, lo que implica trazabilidad y controles documentados en cada etapa del proyecto.

Sí. Los desarrollos contemplan los requisitos de la normativa argentina de protección de datos personales, y cuando el cliente tiene además regulaciones sectoriales —como pasa en seguros o en salud— las incorporamos al diseño del sistema desde el inicio.

Sí, backups diarios en todos los sistemas que administramos, con su política de recuperación definida. En sistemas críticos la frecuencia y la retención se ajustan a lo que la operación necesite, y eso se acuerda al inicio.

Sobre Mapplics

Somos una fábrica de software a medida e inteligencia artificial aplicada, con sede en Rosario y más de 18 años construyendo sistemas. Somos un equipo de más de 40 profesionales entre desarrollo, IA, QA e infraestructura, con más de 100 proyectos entregados. Trabajamos con PyMEs que necesitan salir de las planillas y con grandes empresas que necesitan destrabar proyectos que su equipo de IT no llega a resolver.

Nuestra oficina está en Montevideo 1454, Rosario, Santa Fe, y trabajamos con clientes de todo el país. También trabajamos para afuera: hoy tenemos clientes en Estados Unidos, Chile y España.

La operación diaria es remota, con reuniones virtuales y avances visibles; cuando el proyecto lo amerita nos sentamos en la oficina del cliente. Y si estás en Rosario o alrededores, el café presencial siempre está disponible.

Los dos extremos y todo lo del medio. Por un lado, PyMEs de 10, 50 o 200 personas que hoy manejan su operación con planillas o con un sistema viejo. Por el otro, compañías con sistemas core en producción, miles de usuarios y operaciones que no pueden fallar. Nos adaptamos a la escala del cliente, no al revés.

Seguros y ART, agro, retail, logística, hotelería, salud y mutuales, e industria. Entre otros trabajamos con San Cristóbal, Asociart, Avalian, Frávega, Shell, Agrofy, Transportia, Solans Hoteles y La Sibila. Somos además miembros de la Cámara Insurtech Argentina.

Sí. Estamos certificados bajo la norma ISO 9001:2015 por IRAM e IQNet. En la práctica eso significa procesos documentados, trazabilidad de cada entrega y controles de calidad que no dependen de la buena voluntad de quien esté a cargo del proyecto.

No vendemos un enlatado ni licencias de terceros. Construimos software a medida de tu proceso y lo conectamos con las herramientas que ya usás. Para agentes de IA sí tenemos plataforma propia, pero se configura y entrena específicamente para cada cliente.

Porque no hacemos campañas ni piezas sueltas: construimos sistemas que después quedan corriendo, con mantenimiento, evolución y responsabilidad sobre lo que producen. Una fábrica de software tiene procesos, control de calidad y un equipo estable detrás. Eso es lo que somos.

Trabajar en Mapplics

Somos un equipo de más de 40 personas y crecemos de forma sostenida. Si te interesa trabajar con nosotros, mandá tu CV a info@mapplics.com contando qué hacés y qué te gustaría hacer. Nos interesa conocer perfiles aunque en el momento no haya una búsqueda abierta.

En formato remoto, con preferencia por perfiles de Rosario y alrededores para poder encontrarnos cuando hace falta. Trabajamos con equipos reales, no con recursos asignados a tickets: hay un área de Personas y Cultura dedicada a que el ambiente de trabajo importe tanto como la calidad técnica. Y con proyectos de IA en producción, no en pruebas de laboratorio.

En algunos casos sí. Nos importa la gente con ganas de aprender y tenemos equipos donde un perfil junior puede crecer acompañado, aunque no siempre hay una posición abierta. Escribinos a info@mapplics.com contando en qué estás.

Mapplics

Fábrica de software a medida e inteligencia artificial aplicada. Ayudamos a empresas a dejar el caos Excel y operar con sistemas que escalan.

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