En 2025, en Mapplics acompañamos a empresas reales en la implementación de inteligencia artificial. Lo que aprendimos es claro: el mayor desafío no está en los modelos ni en los prompts, sino en todo lo que la IA toca cuando intenta volverse productiva.
La ilusión de la superficie
Durante este año nos dedicamos de lleno a implementar IA en organizaciones reales. Y hay algo que se repite una y otra vez:
la tecnología avanza a una velocidad vertiginosa, pero las organizaciones no.
Cuando se habla de inteligencia artificial, muchas veces lo que se ve es solo la punta del iceberg:
modelos, prompts, agentes, automatización, flujos “mágicos” que prometen eficiencia instantánea.
Desde afuera, parece simple.
Desde adentro, la realidad es otra.
El iceberg invisible de la IT
Debajo de esa superficie brillante vive el verdadero sistema que la IA debe habitar:
sistemas legacy
pipelines frágiles
integraciones improvisadas
código sin documentación
procesos manuales
burocracia
áreas que no conversan entre sí
Ese conjunto de capas invisibles es lo que define si una iniciativa de IA escala… o se rompe.
No es que los modelos fallen.
Es que chocan contra una infraestructura que nunca fue diseñada para moverse rápido.
IA no es un plugin, es una transformación
Por eso, de cara a 2026, el verdadero desafío no es “usar IA”.
El desafío es desplegar IA de verdad.
Eso implica:
Automatizar procesos reales, no demos.
Integrar la IA a sistemas que ya existen.
Aceptar que hay que ordenar, limpiar y rediseñar.
Cambiar hábitos, flujos y responsabilidades.
La IA no llega a una empresa como una app que se instala.
Llega como un espejo que muestra todo lo que está roto, lento o mal conectado.
Estrategia, cultura y ejecución
Implementar inteligencia artificial no es un proyecto tecnológico.
Es un proyecto organizacional.
Requiere:
Estrategia, para saber dónde poner la IA y para qué.
Cultura, para que las personas la adopten sin miedo ni resistencia.
Paciencia, porque los sistemas reales no se transforman en semanas.
Ejecución, porque sin disciplina todo queda en presentaciones bonitas.
La tecnología ya está lista.
Lo que muchas veces no lo está, es la empresa que quiere usarla.
Donde realmente se juega el partido
La IA no fracasa por lo que hace.
Fracasa por todo lo que hay debajo.
Por los datos que no fluyen.
Por los sistemas que no conversan.
Por los procesos que siguen pensados para otro siglo.
Ahí es donde realmente se juega el partido.
Y ahí es donde, en Mapplics, elegimos estar:
no solo implementando IA, sino ayudando a que las organizaciones estén listas para que la IA funcione de verdad.



