Cuando hasta los gigantes desaparecen I Juan Mandolesi CEO

Una simple imagen en LinkedIn me recordó una de las verdades más incómodas del mundo digital: nada, ni siquiera las plataformas más poderosas, está garantizado para siempre.

Una imagen que frena el scroll

Hoy estaba editando mi información de contacto en LinkedIn y apareció algo inesperado:
ICQ, Messenger, Skype.

Tres nombres que, en su momento, eran sinónimo de comunicación online.
No eran alternativas.
Eran el estándar.

Fueron parte de nuestra vida diaria, de nuestro trabajo, de cómo nos vinculábamos con clientes, equipos y amigos.
Hoy aparecen en un desplegable casi como piezas de museo digital.

Y esa imagen —tan simple— obliga a frenar un segundo.

Cuando lo invencible deja de serlo

En su momento parecían imposibles de destronar.
Así como hoy lo es WhatsApp.
Así como hoy lo son muchas plataformas y modelos de negocio que damos por sentados.

Y sin embargo… cayeron.
No porque fueran malos.
Sino porque el mundo siguió cambiando.

Si estos gigantes quedaron obsoletos,
¿cómo no van a estar en jaque nuestras empresas?

No importa el tamaño.
No importa la historia.
No importa lo bien que esté funcionando hoy.

La única constante es el cambio

No existe un negocio que pueda permanecer intacto durante 20 años.
Todo cambia:

  • la tecnología

  • los hábitos

  • los clientes

  • los costos

  • las reglas del juego

Pensar que lo que hoy funciona va a funcionar igual dentro de una década es una ilusión peligrosa.

Cambiar antes de que el cambio te pase por arriba

Por eso cada vez tiene más sentido esta forma de pensar:

Cambiar tu negocio antes de que el mercado te obligue a hacerlo.
Prepararte para lo peor mientras trabajás esperando lo mejor.

Porque la tecnología es efímera.
La ventaja competitiva también.

Lo único que realmente perdura es la capacidad de adaptación. 🚀

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