De vender software a vender agentes: el cambio de modelo que ya empezó I Juan Mandolesi CEO

Durante años, el software a medida fue la respuesta para empresas que necesitaban digitalizar procesos sin adaptarse a herramientas genéricas.

El modelo era claro: se releva una necesidad, se desarrolla un sistema, se implementa, y el cliente empieza a operar.

Pero ese esquema tiene una limitación estructural:

El software empieza a quedar viejo desde el momento en que se entrega

Porque mientras el sistema permanece igual, la empresa cambia.

  • Cambian procesos.
  • Cambian equipos.
  • Cambian prioridades.
  • Cambian excepciones operativas.

Y tarde o temprano aparece el problema: el negocio evoluciona más rápido que el software que lo sostiene.

El verdadero costo no es desarrollar software. Es mantenerlo vigente.

Que un sistema siga siendo útil en el tiempo requiere evolución constante. Nuevos módulos, ajustes de lógica, cambios de proceso, correcciones operativas y soporte.

Eso implica sostener detrás una estructura humana permanente:

  • Developers
  • Analistas funcionales
  • PMs
  • Soporte técnico

Para grandes compañías, eso puede ser parte del presupuesto.
Para muchas PyMEs, no.

Y cuando mantener la evolución del sistema deja de ser viable, ocurre lo predecible: el equipo vuelve a resolver por afuera, con planillas, con WhatsApp o con procesos paralelos.

Con el mismo caos que el software vino a solucionar.

La pregunta ya no es si el modelo cambia…

La pregunta es quién se adapta primero. Porque en los próximos años, muchas empresas van a seguir vendiendo software como si nada hubiera cambiado.

Mientras otras van a empezar a ofrecer algo distinto: no sistemas estáticos, sino capacidades vivas de evolución tecnológica.

En Mapplics creemos que esa transición ya empezó. Y por eso estamos atravesando nuestra propia transformación: de fábrica de software a fábrica de agentes. 🚀

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